Noviembre 11, 2007...12:23 am

Carnaval de concreto I

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Te fueron revistiendo baldosa a baldosa
hasta que no quedó más remedio
que llamarte ciudad.

Te erigiste hermosa mujer con el efecto de un monstruo
al que todos temen y copulan
y en lo que dura un semáforo
vaciaron las fuentes de tus pezones a besos.

Pero no siempre estuviste hundida y diseminada
en las estrías de la noche
hubo un tiempo en que los iniciados tocaron tu sexo de laúd
como una manzana de miel y amaranto
dura como el caramelo del medio día
hubo un tiempo en que el viento del torcaz
en una ráfaga invocó tu faldón en la hendidura de tus calles y veredas
y hubo malos tiempos con su enfermedad terminal de fin de viaje
donde el hielo no es hielo pero quema.

Me duele el corazón
del lado
derecho
cada vez que tus hijos te llaman ramera
me dan unas ganas de ponerle un sótano a tu memoria
no dejes que el musgo y el miedo delaten tu edad.
Me miro en esta ciudad con tus ojos
en la alta querencia de tu piel de baldosa
que alguna vez tuvo la inocencia de la Venus de Milo.

Hugo Plascencia

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