Octubre 28, 2007...11:03 pm

Dos virgenes, un explorador

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Se puso a llorar; ya no era virgen. había perdido lo que guardó con recelo por tanto tiempo. Ese momento lo había esperado con ansias. La primera vez. Se lo había imaginado de otra manera, como casi siempre se lo imaginan las mujeres, sin embargo, no fue tan placentero como ella esperaba, por el contrario, doloroso. Miró a los ojos al hombre que jamás olvidaría y por un segundo le pareció un extraño, se asustó; entonces lo abrazó. Perdóname si estoy llorando. Le dijo. Pero este momento es muy importante para mí, ya no soy niña y no me arrepiento de nada, porque te amo; no me dejes Manuel, no lo hagas nunca. Manuel se reflejó en los ojos aún llorosos de Carmencita, y le dijo lo único que en ese momento era superior al silencio. Te amo Carmen. Y abrió los ojos… Esto ya le había psado antes.
Antonio Navarro Arias

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